Los Mayores Apagapasiones: cómo recuperar tu libido
No te pasa nada raro: puede que tu estilo de vida esté acabando en silencio con tu deseo sexual. En esta serie de 5 partes, la sexóloga titulada Sofie Roos revela los hábitos cotidianos que destruyen la libido y comparte formas prácticas de recuperar las ganas. Sigue leyendo: puede que la causa esté más cerca de lo que imaginas.
¿Te preguntas por qué ya nunca te apetece?
Nuestro deseo sexual es bastante sensible: se ve afectado por cómo vivimos, cómo nos sentimos y cómo nos tratamos a nosotros mismos, todos y cada uno de los días.
Y lo complicado es que la mayoría de las cosas que acaban con nuestra libido están tan normalizadas en nuestra vida cotidiana que ni siquiera nos damos cuenta.
Me llamo Sofie Roos y soy terapeuta de pareja y sexóloga titulada, además de autora en la revista sueca sobre sexo y relaciones Passionerad, y en este artículo voy a señalarte las cosas que haces y que hacen que pierdas el deseo, además de guiarte hacia formas naturales de aumentar la libido y de recuperar tu interés por el sexo.
Qué Mata la Libido: ¿Por Qué Nunca Tengo Ganas?
Aquí tienes 7 hábitos cotidianos que destruyen en secreto el interés sexual y qué hacer en su lugar.
1. El Estrés Prolongado es el Peor Enemigo del Deseo
¿El estrés baja la libido? La respuesta es sí, sí y otra vez sí: ¡el modo supervivencia mata la intimidad!
Un estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine en 2024 descubrió que los hombres con niveles altos de estrés declaraban tener una libido mala o terrible en mayor medida que aquellos con niveles de estrés leves o bajos. También mostró que los hombres estresados tenían relaciones sexuales con menos frecuencia.
Cuando estamos estresados, el cuerpo deja en segundo plano el interés por la intimidad para centrarse en resolver las cosas que nos generan estrés.
Un estudio de 2009 informó de que las mujeres que mostraban una mayor respuesta de cortisol durante la estimulación sexual también presentaban una peor función sexual, incluido un menor deseo sexual.
El cortisol también se conoce como “la hormona del estrés”, y suprime las hormonas sexuales, además de provocar peor sueño y un estado de ánimo general más bajo, otra razón por la que perdemos el interés por la intimidad cuando atravesamos una etapa estresante.
Por eso, reducir el cortisol bajando el nivel de estrés es el camino correcto.
Qué puedes hacer en su lugar:
Como el estrés está arruinando tu vida sexual, gestionarlo debería ser tu prioridad número uno.
Intenta bajar activamente el ritmo cada día y regalarte momentos en los que simplemente estés presente. Incluso una rutina de solo 10 minutos tiene un efecto positivo. Hacer ejercicios de respiración también ayuda, así que prueba a combinarlos.
Hablar con tu pareja sobre lo que te estresa es otro método que te recomiendo probar, porque sentirte comprendido reduce la carga.
Por último, hacer ejercicio con regularidad es una gran forma de aliviar el estrés. ¡Ahora te cuento más sobre ello!
2. Sueño y Deseo: una Causa Infravalorada de la Baja Libido
Aunque probablemente ya lo sospechabas, estar cansado imita la pérdida de deseo sexual, ya que dormir poco y mal reduce los niveles de testosterona tanto en hombres como en mujeres, afecta negativamente al estado de ánimo y te deja sin energía, y esas no son precisamente las condiciones ideales para disfrutar de mucho buen sexo.
Haz esto en su lugar:
Un estudio de 2015 descubrió que por cada hora extra de sueño, la probabilidad de tener sexo aumentaba hasta un 14 % al día siguiente, y que dormir más tiempo se asociaba con un mayor deseo.
Además, otro estudio de 2019 realizado en personas mayores encontró que dormir mal está relacionado con una peor función sexual general.
Esto significa que deberías priorizar entre 8 y 9 horas de sueño de calidad cada noche y crear una rutina nocturna que te ayude a desestresarte; por ejemplo, no usar pantallas durante la hora previa a acostarte y, en su lugar, leer un libro, o tomarte una infusión y simplemente hablar con tu pareja.
Otros consejos muy útiles son acostarte cada noche a la misma hora, no tumbarte en la cama cuando solo estás descansando, para que el cuerpo asocie la cama con dormirse, y ver la inversión en tu descanso como una inversión en tu vida sexual, dándole la prioridad que merece.
3. La Falta de Ejercicio Reduce la Libido
El flujo sanguíneo y la función sexual están estrechamente relacionados, por eso la falta de ejercicio puede tener un efecto negativo en tu función sexual, así como en tu libido.
Una investigación de 2014 descubrió que la actividad física regular puede tener efectos positivos sobre la función sexual y, en algunos casos, también sobre el deseo, debido a una mejor salud mental, mejor estado de ánimo y una imagen corporal más positiva.
Otro estudio de 2003 encontró que una mayor actividad física y una mejor forma física están relacionadas con una mejor percepción del propio atractivo y del rendimiento sexual.
Esto significa que el estilo de vida inactivo de hoy afecta negativamente a tu relación general con el sexo, ya que el movimiento aumenta el flujo sanguíneo, también hacia los genitales, nos ayuda a gestionar el estrés y aumenta los niveles de testosterona, especialmente en personas mayores de 40 años.
Haz esto en su lugar:
Como moverte puede ser un auténtico impulso para la excitación y, además, el ejercicio mejora la confianza corporal, recomiendo encontrar una rutina de ejercicio que disfrutes y mantenerla con regularidad.
Puede ser salir a caminar todos los días, ir al gimnasio, bailar, jugar al tenis o hacer yoga: ¡todo cuenta!
Así que no se trata de conseguir el “cuerpo perfecto”, sino de empezar a moverte.
4. Baja Autoestima y Menor Interés por el Sexo

¿Sabías que la vergüenza corporal apaga la excitación?
Cuando no nos sentimos seguros en nuestro propio cuerpo, se vuelve mucho más difícil relajarnos y estar presentes durante la intimidad, porque aparecen pensamientos como “¿Cómo me veo?” o “¿Soy suficiente?”.
Esta autocrítica es un auténtico mata-pasión, porque te centras más en cómo te ves que en lo que sientes, y eso hace automáticamente que no puedas disfrutar del momento por completo.
Cómo solucionarlo:
Si te pasa esto, entonces deberías practicar estar en tu cuerpo y no en tu cabeza. Apagar la luz puede ayudar, pero hablar con tu pareja sobre tus inseguridades siempre es lo mejor.
También recuerda que la atracción no se basa en si eres “perfecto” o no, sino en cómo eres como persona.
Por último, deja de exponerte a contenido en redes sociales que te genere estrés y acércate más bien a creadores con mensajes body positive, algo que puede cambiar por completo la forma en la que ves tu propio cuerpo.
Así que recuerda que el deseo crece cuando te aceptas.
5. El Estrés en la Relación y los Conflictos se Comen tus Ganas
Los conflictos sin resolver reducen la atracción, porque es difícil sentir cercanía sexual e intimidad cuando llevas dentro irritación, decepción, amargura y resentimiento.
Incluso las cosas pequeñas que no solucionas pueden crear una gran distancia emocional, y no sentirse emocionalmente cerca casi siempre acaba afectando también a la intimidad física.
Haz esto en su lugar:
Mi mejor consejo es que mantengas una comunicación clara y sincera y habléis sobre las cosas que os hacen sentir mal en cuanto ocurran.
Crear momentos de conexión emocional, así como invertir tiempo en una intimidad no erótica como abrazos, contacto visual y caricias, son otros trucos para crear un ambiente en el que salga de forma natural hablar de lo que te irrita y te molesta.
6. Porno, Alcohol, Tabaco y Menos Deseo por tu Pareja
Un estudio de 2007 encontró que la adicción al alcohol está fuertemente relacionada con una disminución del deseo sexual en los hombres, y es una de las razones más comunes del bajo deseo sexual. Hasta un 72 % de los hombres con una relación problemática con el alcohol declararon uno o más problemas sexuales, entre ellos una libido baja.
Esto se debe a que el consumo frecuente de alcohol afecta negativamente al equilibrio hormonal, al sueño y a la función sexual.
Otro estudio de 2017 descubrió que los hombres que fumaban mucho tenían más del doble de riesgo de no mostrar interés por el sexo, y que las mujeres fumadoras también presentaban una función sexual reducida.
Y aunque no fumes ni bebas, el porno que consumes puede hacer que te interese menos el sexo, ya que acostumbra al cerebro a estímulos de dopamina rápidos e intensos, haciendo que la intimidad en la vida real parezca menos estimulante.
Además, el porno puede hacer que la excitación sexual se asocie con la pantalla y con la estimulación en solitario, en lugar de con la cercanía con una pareja.
Qué deberías hacer:
Intenta limitar el consumo de alcohol, especialmente entre semana, para mantener un buen equilibrio. Reduce también el porno y, en su lugar, inicia sexo con tu pareja cuando te apetezca.
Limitar o, idealmente, dejar de fumar también te beneficiará.
Si haces esto, podrás sustituir esos estímulos por sexo real, aunque llevará algo de tiempo, así que ten paciencia.
7. Esperar a “Sentirte en el Momento” Hace que Nunca Tengas Sexo
La mayoría de la gente cree que las ganas de tener sexo siempre aparecen de forma espontánea, pero ¿sabías que existen dos tipos de deseo? Se llaman deseo espontáneo y deseo responsivo, y en las relaciones largas, el deseo casi siempre es responsivo.
Esto significa que el interés por tener sexo aparece después de que se inicia la intimidad, así que si los dos tenéis deseo responsivo y os pasáis la vida esperando a sentir ganas espontáneas de intimidad, la vida sexual tiende a apagarse, y eso al final provoca una disminución del deseo.
Qué puedes hacer en su lugar:
Empieza a ver la intimidad como algo que puedes iniciar incluso antes de estar de humor, para después comprobar cómo te sientes.
Además, prueba a ser íntimo sin la presión de tener que acabar teniendo sexo, y deja que el deseo vaya creciendo con el tiempo.
Conclusión: Tu Deseo es un Reflejo de Cómo Vives
Tu deseo no está aislado del resto de tu vida: se ve afectado por tus niveles de estrés, el sueño, el ejercicio, tus relaciones y la forma en la que te ves a ti mismo.
Lo positivo es que con pequeños ajustes puedes notar una gran diferencia. Así que invierte en construir una vida más sana en general, contigo, con tu pareja y con las personas que te rodean, y verás cómo el deseo vuelve de forma natural, sin necesidad de utilizar suplementos.
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