Dos tipos de deseo sexual: cuando pasa de espontáneo a reactivo
Antes te excitabas de la nada; ahora parece que siempre hace falta que alguien dé el primer paso. En su serie de 5 partes, la sexóloga titulada Sofie Roos explica los dos tipos de deseo sexual y por qué la mayoría de las parejas pasan del deseo espontáneo al deseo reactivo con el tiempo. Sigue leyendo: entender esto puede cambiarlo todo.
¿Te preguntas por qué ya no eres tú quien toma la iniciativa para tener sexo y echas de menos aquella época en la que te ponías increíblemente caliente de la nada y te apetecía tener sexo espontáneo todo el tiempo?
Muchas personas ven el sexo como algo que debería surgir de forma espontánea, pero lo cierto es que la mayoría necesita que su pareja dé el primer paso para empezar a excitarse.
Y si sientes que ninguno de los dos se excita ya por sí solo, sino que necesitáis un estímulo claro y que alguien tome la iniciativa, es muy probable que vuestra vida sexual haya pasado de ser espontánea a reactiva, algo que suele estar detrás de una relación sin sexo.
Estos son los dos tipos de deseo, y pasar de uno al otro es común y totalmente normal, aunque puede traducirse en menos intimidad, incluso cuando en realidad seguís deseándoos mutuamente.
Entonces, ¿hay alguna salida para esta situación?
Pues sí. Soy Sofie Roos, sexóloga titulada y terapeuta de pareja, además de autora en la revista sueca sex positive Passionerad, y en este artículo voy a guiarte para que sepas qué hacer cuando ya nadie da el paso hacia la intimidad.
Deseo espontáneo vs. deseo reactivo: ¿cuál es la diferencia?
Antes de nada, ¿en qué se diferencian realmente estos dos tipos de deseo?
Deseo espontáneo: sentir “quiero sexo ahora”
Tener deseo espontáneo es lo que suele pasarte cuando estás recién enamorado. El deseo aparece de la nada y excitarte con tu pareja cuando menos te lo esperas sucede con bastante frecuencia, dando lugar a una vida sexual espontánea y apasionada.
El problema es que mucha gente cree erróneamente que el deseo espontáneo es lo normal y que debería mantenerse para siempre, cuando en realidad es una etapa que suele vivirse con más intensidad durante la fase de luna de miel.
Por eso, cuando el deseo deja de aparecer tan a menudo de forma repentina, es fácil empezar a pensar que algo va mal, ya sea en tu relación, en tu pareja o en ti mismo.
Y precisamente por eso es tan importante conocer el deseo reactivo, que es el tipo de deseo que tarde o temprano aparece en casi todo el mundo.
Deseo reactivo: “me excito una vez que empezamos”
¿Alguna vez has pensado: “¿Por qué empiezo a excitarme solo después de que se inicie el sexo?”?
Pues se debe a que estás experimentando un deseo reactivo, algo especialmente común en las relaciones largas, cuando la fase de luna de miel ya ha quedado atrás.
Eso significa que empiezas a interesarte por el sexo dentro de una situación erótica o después de que tu pareja te haga ver que quiere intimidad, por ejemplo tomando una iniciativa física o verbal.
¿De verdad existe el deseo reactivo?
Pero ¿el deseo reactivo existe de verdad o solo es una excusa para justificar una mala vida sexual?
Pues bien, un estudio de 2012 muestra claramente que la estimulación sexual aumenta el deseo, y que muchas veces este se crea dentro de una situación sexual. Es decir, el deseo no tiene por qué estar presente antes del estímulo, sino que puede despertarse gracias a un contexto sexual, en el que la fantasía, el entorno, el contexto emocional y lo segura que te sientes desempeñan un papel clave.
Cuando ya nadie toma la iniciativa para tener sexo
Que el deseo cambie con el tiempo es completamente normal, y tarde o temprano lo habitual es que ambos entréis en una fase reactiva, en la que la excitación espontánea deja de formar parte importante de vuestra vida sexual.
Aunque acabar en esta situación es más la norma que la excepción para la mayoría de las parejas, suele convertirse en un problema cuando dos personas con deseo reactivo esperan a que alguien con deseo espontáneo tome la iniciativa.
Esto puede llevar a largos periodos con poco o ningún sexo, y no porque haya desaparecido el amor o el interés por la intimidad, sino porque interpretáis mal cómo funciona vuestro deseo y pensáis que hay algo mal en vosotros, cuando en realidad simplemente ha cambiado.
Qué hacer cuando ambos tenéis deseo reactivo y no estáis teniendo sexo: cómo volver a sentir deseo

El primer paso, y el más importante, es dejar de interpretar la bajada del deseo espontáneo como una señal de que la relación está rota.
Y una vez entiendes esto, tengo cinco consejos prácticos que pueden ayudarte mucho.
1. Deja de esperar a que “te apetezca”: inicia la intimidad antes de estar excitado
Si los dos necesitáis estímulos para interesaros por la intimidad, os conviene empezar a ver el sexo como algo con lo que se empieza, en lugar de algo a lo que llegáis de forma espontánea.
Eso no significa que debáis forzaros a tener sexo, sino que podéis pensar: “Vamos a empezar despacio y a ver qué pasa”, porque muchas veces el deseo aparece a medida que empezáis a intimar.
2. Baja el listón: ten sexo sin expectativas
No partas de la idea de que el sexo siempre tiene que acabar en penetración y orgasmos, porque esa forma de ver la intimidad suele volverla demasiado exigente cuando ambos tenéis deseo reactivo.
En su lugar, intenta quitar presión a la situación y buscad intimidad física y emocional sin expectativas. Limitaos a besaros, dormir desnudos, daros un masaje o leer juntos una novela erótica.
Como el deseo reactivo necesita seguridad, tiempo y espacio para crecer, construir intimidad en pequeños pasos es clave para que aparezca de nuevo.
3. Hablad de vuestro deseo sin culpar a nadie
Cuando dejáis de tener sexo, es muy fácil quedar atrapados en una frustración silenciosa, donde una persona se siente rechazada o poco deseada, y la otra se siente presionada y estresada porque su pareja cree que ya no la quiere.
Si cambiáis la perspectiva y pasáis de “¡Nunca te apetece!” a “¿Cómo funciona tu deseo ahora mismo y qué necesitas para sentir interés por la intimidad?”, entenderéis mejor por qué estáis donde estáis, y abriréis la puerta a encontrar soluciones y afrontar esto como un equipo.
La clave aquí es ser abierto, hacer preguntas para escuchar de verdad y mantener una actitud curiosa en la que la transparencia tenga valor, lo que exige no juzgar nunca.
Así, el problema pasa a ser algo que resolvéis juntos, y no un conflicto que os separa.
Lee también: Cómo recuperar el deseo y hablar de sexo con tu pareja
4. Crea una situación más favorable para sentir deseo
El deseo espontáneo se alimenta de la emoción de lo nuevo, mientras que al deseo reactivo le encantan el contexto, las rutinas y la seguridad.
El cansancio, el estrés, las épocas intensas en el trabajo o con la familia, o los problemas económicos son grandes bloqueadores del deseo que hacen mucho más difícil sentir excitación, especialmente cuando ambos tenéis un deseo reactivo.
Por eso, conviene pensar en cuándo os sentís más relajados y presentes, qué os hace sentiros emocional y físicamente cerca el uno del otro y qué cosas, dentro de un contexto sexual, os funcionaron antes.
En vez de sentaros a hablar de esto con solemnidad como si fuera una reunión, puede ayudaros mucho más organizar una cita tranquila y sacar el tema de manera natural, porque así todo se siente más cómodo y seguro, y la conversación fluye mejor.
5. Normaliza que el deseo pase de espontáneo a reactivo en las relaciones largas
Tarde o temprano, casi todas las parejas pasan de una vida sexual espontánea a una vida sexual reactiva, y eso no es un fracaso, sino una evolución natural.
Recuerda que la diferencia entre una pareja que se queda atrapada en una relación sin sexo y otra que consigue reconectar con su deseo no está en la frecuencia con la que se excita de la nada, sino en cómo entiende su deseo y en si está dispuesta a aceptarlo y adaptarse a él, o si vive anclada en la nostalgia intentando recuperar un tipo de deseo que ya no existe.
Sentir deseo solo cuando empezáis no significa que la pasión se haya perdido
A menudo oímos que la pasión real debería ser explosiva, indomable y surgir de forma natural, pero en realidad el deseo a largo plazo funciona de otra manera, y el deseo reactivo no significa que estés menos caliente ni es una señal de pasión perdida: simplemente sigue otro ritmo.
Después de un tiempo juntos, el deseo se vuelve más suave, necesita más dedicación y un poco más de energía, pero eso no significa que la pasión y la atracción entre vosotros hayan desaparecido, sino solo que han cambiado de forma. Así que, en vez de preguntarte “¿Por qué ya no queremos sexo?”, pregúntate “¿En qué somos diferentes ahora y cómo podemos encontrarnos en ese cambio juntos?”.
Cuando haces eso, abres la puerta a una intimidad increíble, construida mucho más sobre la conexión emocional y la seguridad.
Y para que te sientas mejor, aunque nuestra dinámica sexual cambie a medida que la relación envejece, una investigación de 2015 muestra que más de la mitad de los hombres y casi un tercio de las mujeres de 70 años o más siguen disfrutando de una vida sexual activa.
Conclusión: no hay nada malo en ti si no tomas la iniciativa para tener sexo
Así que la razón por la que ya no sientes deseo espontáneo casi nunca es que hayas perdido el interés por tu pareja o que estés menos excitado que antes, sino que tu tipo de deseo ha cambiado, y eso requiere que reconstruyas tu relación con tu propio deseo.
Antes os deseabais a todas horas, pero ahora la chispa parece un recuerdo lejano. En esta serie de 5 partes, la sexóloga titulada Sofie Roos explica por qué el deseo sexual cambia de forma natural en las relaciones de larga duración y qué significa realmente para vuestra vida en pareja. Sigue leyendo: es mucho más normal de lo que imaginas.
No te pasa nada raro: puede que tu estilo de vida esté acabando en silencio con tu deseo sexual. En esta serie de 5 partes, la sexóloga titulada Sofie Roos revela los hábitos cotidianos que destruyen la libido y comparte formas prácticas de recuperar las ganas. Sigue leyendo: puede que la causa esté más cerca de lo que imaginas.
Recuperar la chispa es una cosa, pero conseguir que dure es otra muy distinta. En la última parte de su serie de 5 artículos, la sexóloga titulada Sofie Roos te explica cómo mantener el deseo a largo plazo y evitar caer de nuevo en viejos patrones. Sigue leyendo: aquí es donde empieza el cambio de verdad.
Perder la chispa no significa que haya desaparecido para siempre, solo significa que ha llegado el momento de reconstruirla. En su serie de 5 partes, la sexóloga titulada Sofie Roos comparte los trucos más efectivos para reconectar sexualmente con tu pareja y reavivar el deseo. Sigue leyendo: una vida sexual mejor empieza por saber por dónde empezar.
