Hemos perdido la chispa: por qué el deseo se apaga en las relaciones largas
Antes os deseabais a todas horas, pero ahora la chispa parece un recuerdo lejano. En esta serie de 5 partes, la sexóloga titulada Sofie Roos explica por qué el deseo sexual cambia de forma natural en las relaciones de larga duración y qué significa realmente para vuestra vida en pareja. Sigue leyendo: es mucho más normal de lo que imaginas.
La pasión en la mayoría de las relaciones nuevas es pura magia. Apenas podéis quitaros las manos de encima, os morís de ganas de estar cerca tanto física como emocionalmente día y noche, y vuestra vida sexual es espontánea, intensa y emocionante.
Pero, de repente, la chispa se apaga, la relación empieza a girar más en torno a las cosas prácticas del día a día, y el sexo y la intimidad que antes teníais parecen haber quedado muy atrás.
Esto hace que muchas personas se pregunten: “¿Por qué ya no siento deseo por mi pareja, aunque la quiera, y de verdad es normal perder el interés por el sexo con el tiempo?”.
Me llamo Sofie Roos y soy sexóloga titulada y terapeuta de pareja, además de autora en la revista sueca sex positive Passionerad, y en esta serie voy a ayudaros a todas las personas que estáis en una relación duradera y queréis volver a conectar con el deseo.
Pero, antes de nada, hablemos de por qué es completamente normal que el deseo cambie y por qué podéis quereros mucho, pero sentir que ya no hay chispa.
De la intensa fase de luna de miel al apego seguro y estable: las dos etapas de una relación
¿Os queréis, pero sientes que ya no hay pasión? Puede que sea porque habéis pasado de estar recién enamorados a entrar en una fase de apego seguro.
Al comienzo de una nueva relación romántica, estamos en la fase de enamoramiento, más conocida como la fase de luna de miel, que según un estudio de 2015 es real, aunque no tan dramática como mucha gente cree.
Durante este tiempo, un cóctel de sustancias que nos hacen sentir bien, como la dopamina, la serotonina, la norepinefrina y la feniletilamina, está revolucionando nuestro cuerpo, creando sensaciones de obsesión, euforia y un deseo intenso que hace que todo se viva con muchísima intensidad.
¿Qué pasa cuando sentimos que la atracción se desvanece? ¿La pasión son solo sustancias químicas?
Aunque no es tan simple como decir que la pasión depende solo de la química cerebral, al final son los neurotransmisores y las hormonas que tu pareja te hace liberar los que determinan cómo te sientes con esa persona.
Aunque la fase de luna de miel es mágica, no está hecha para durar para siempre. Con el tiempo, esas sensaciones son sustituidas por un vínculo más profundo, más seguro y más estable, llamado apego seguro.
En vez de sentir mariposas en el estómago, notas calma cuando estáis juntos y, en lugar de intentar impresionaros constantemente, os resulta más fácil relajaros y ser vosotros mismos. Cuando entráis en esta fase, la oxitocina, también conocida como “la hormona del amor”, adquiere un papel todavía más importante.
Aunque es totalmente normal sentir que la atracción ha disminuido al pasar a esta etapa más segura de la relación, eso no significa que el deseo haya desaparecido, sino simplemente que ha cambiado de forma.
¿Por qué cambia el deseo sexual con el tiempo y por qué ya no siento deseo por mi pareja?

El deseo sexual no es estático, y hay varias razones por las que puede cambiar a lo largo de una relación. ¡Estas son las cuatro más habituales!
1. La novedad desaparece
Al principio, todo es nuevo y excitante. Estáis explorando por primera vez el cuerpo del otro, vuestras preferencias sexuales y vuestras fantasías, y precisamente esa novedad alimenta el deseo.
Cuando, con el tiempo, el sexo se vuelve más conocido y empieza a entrar en una rutina, también disminuye la emoción que acompaña a lo nuevo.
2. Sentirse seguro cambia la dinámica: el deseo se transforma en amor
Aunque pueda sonar contradictorio, la seguridad y la pasión no siempre son mejores amigas.
La pasión suele alimentarse de cierta distancia, de lo imprevisible o de la añoranza, y cuando sentimos la seguridad absoluta de que nuestra pareja está ahí, esa sensación urgente de “te necesito ahora mismo” puede disminuir con facilidad.
3. La vida se interpone: el estrés afecta al deseo sexual
Este estudio de 2025 encontró una fuerte relación entre el estrés y el poco interés por el sexo, especialmente en las mujeres, lo que significa que nuestro deseo sexual es sorprendentemente sensible a la sobrecarga, ya que en las situaciones estresantes priorizamos la supervivencia y la recuperación por encima de las ganas de excitarnos.
Esto significa que las etapas de estrés y caos con hijos pequeños, trabajo, problemas económicos, falta de sueño o malas rutinas afectan negativamente a la libido.
Así que, si vas a tope en el trabajo o si tus hijos te están quitando más energía de lo habitual, es completamente normal que tengas menos interés en intimar con tu pareja…
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4. Tendemos a acomodarnos demasiado: la pereza afecta a la vida sexual
Al principio de una relación, normalmente ponemos más esfuerzo en sacar nuestra mejor versión. Nos arreglamos más, cuidamos los detalles, planeamos citas e intentamos ser todo lo coquetos y cariñosos posible, y eso crea un ambiente mucho más íntimo y sexual.
Con el tiempo, solemos dejar de esforzarnos en dar ese pequeño extra, porque la relación entra en piloto automático, y así es muy fácil acomodarse y dar por sentado lo que tienes. Por desgracia, eso muchas veces acaba traduciéndose en menos sexo.
¿Es normal dejar de tener sexo en pareja o la pérdida de deseo es el final?
Uno de los pensamientos más habituales en las parejas cuando se encuentran en una situación de deseo reducido es: “Lo hemos perdido para siempre” o “Puede que ya no encajemos, este es el principio del fin”.
Sin embargo, puedo asegurarte que tener menos sexo en pareja está muy lejos de significar el final. Más bien es una señal de que habéis evolucionado juntos, pero os habéis quedado un poco atrás en la intimidad, y ahora ha llegado el momento de volver a invertir energía en ella.
Porque, ¿sabías que la fase de luna de miel está biológicamente diseñada para crear vínculo, pero que termina por una razón?
Si durara para siempre, seríamos poco funcionales y no haríamos gran cosa, así que es natural que ya no tengáis el mismo sexo que al principio de vuestra historia.
Muchas personas creen que el deseo siempre aparece de forma espontánea, pero no es así. Lee aquí sobre deseo espontáneo vs. deseo responsivo.
Acepta que tu vida sexual está cambiando
Es muy peligroso empezar a compararos con el sexo que teníais antes.
En vez de eso, pregúntate qué es lo que echas de menos y qué deseas recuperar, y deja de verlo como si tuvierais que recrear lo que hubo antes. Mejor míralo como una oportunidad para crear algo nuevo que encaje con quienes sois hoy.
Esto es el principio, no el final
Por último, intenta agradecer el hecho de haberte dado cuenta de que tu deseo ha cambiado, porque ese descubrimiento puede ser justo el empujón que necesitas para reconstruir la intimidad y convertirla de nuevo en lo que quieres que sea.
Que la vida sexual cambie es natural, y aunque sientas que habéis pasado de ser un incendio a unas brasas, recuerda que unas brasas, cuando tienen oxígeno, pueden arder durante muchísimo tiempo y hacerlo con tanta o incluso más intensidad que una llama.
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